La ansiedad generada por los alimentos ultraprocesados

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Si es que no quiero ser pesado, pero no hay forma!!
Siempre me acaban saliendo noticias relacionadas con el mundo de los ultraprocesados que tengo que compartir si o si.
Pues eso!
Vamos vamos!!

 

 

Así te generan ansiedad por comer los productos ultraprocesados

Años atrás, la idea de tener ansiedad por la comida era algo surrealista. La gente simplemente tenía hambre debido a la situación de escasez de alimentos. Hoy en día vivimos en la sobreabundancia de alimentos. Cada día salen al mercado productos nuevos y éstos tienen que destacar sobre el resto para que nos atraigan y los acabemos comprando. La industria alimentaria sabe que, para seguir vendiendo sus productos, éstos tienen que llamar nuestra atención de alguna manera.

De esta manera aparecen los productos ultraprocesados, alimentos que no suelen estas compuestos por ningún alimento completo sino, por muchos ingredientes diferentes a los que se les ha aplicado diferentes técnicas de procesamiento (refinados, hidrogenación, frituras…) para conseguir un producto final muy apetecible. En esta categoría encontramos bebidas azucaradas, snacks, bollería, alimentos precocinados…

Estos alimentos están diseñados no para alimentarnos si no para que los comamos. Cuando incluimos este tipo de alimentos a menudo en nuestra alimentación podemos llegar a desequilibrar nuestro sistema de hambre-saciedad y perder el control de lo que comemos o sentir la necesidad de que necesitamos comerlos cuando nuestro cuerpo no nos da ninguna señal de tener hambre. ¿Cómo lo consiguen?

Este tipo de productos reúnen siempre una serie de características que nos generan esa ansiedad:

-Son hiperpalatables. Esto significa que son alimentos que no solo tienen buen sabor sino que además, tienen una textura y un efecto en nuestra boca que nos producen una sensación de placer al comerlos más completa. Además también tiene colores y aromas que despiertan nuestra atención y curiosidad por consumirlos.

-Vienen acompañados de una sensación de recompensa o de premio. Cuando comemos este tipo de productos sentimos además, una sensación de bienestar emocional, de satisfacción o incluso de felicidad momentánea.

Puedes imaginar que esta combinación de sensaciones para nuestro cuerpo es lo que provoca que todas las señales químicas que manda nuestro estómago queden anuladas y queramos seguir comiendo para seguir sintiendo este placer pasajero.

Características de los productos ultraprocesados:

• Alta densidad energética (nos aportan muchas calorías en poca cantidad de alimento)

• Alto contenido en grasas

• Alto contenido en azúcares o almidones refinados.

• Sabores muy dulces o muy salados

• Texturas placenteras: crujientes, cremosas, refrescantes…

• Aditivos y potenciadores de sabor que aumentan nuestra sensación de placer

Combinación ganadora: la mezcla de todas estas características en un mismo producto es lo que nos mantiene motivados y nos incita a seguir comiendo a pesar de que nuestro organismo nos de otras señales.

Consecuencias de una mala gestión de nuestra ansiedad.

El principal problema del consumo en exceso de estos alimentos es que, nutricionalmente, no nos aportan nada interesante. Suelen ser ricos en grasas poco saludables, suelen tener un exceso de azúcar refinado, vienen acompañados de infinidad de edulcorantes químicos y se manipulan con diferentes aditivos.

Muchos deportistas no son conscientes de la cantidad de productos ultraprocesados que contiene su alimentación ya que, todavía tenemos arraigada la creencia de que el deporte puede compensar una mala dieta. Sin embargo, algunos de los efectos negativos que podemos ver son:

1) Dificultad para controlar el peso.

En cualquier deporte, tener una composición corporal adecuada nos garantiza un mejor rendimiento. En el caso del triatlón, es recomendable tener valores bajos de grasa. Cuando incluimos estos alimentos en nuestro día a día, este objetivo puede ser difícil de conseguir y no nos permite alcanzar nunca nuestro mejor nivel.

2) Dificultad para recuperarnos del esfuerzo.

Después del ejercicio, nuestro cuerpo necesita una serie de nutrientes que permitan reparar el músculo y restaurar nuestros niveles de energía. Sin embargo, son muchos deportistas los que suelen incluir estos alimentos justo después del ejercicio o de la competición como un premio. Este hábito puede desencadenar fatiga crónica o síndrome de sobreentrenamiento por tener una mala estrategia de recuperación.

3) Más riesgo de lesiones.

Si no recuperamos bien y además abusamos de alimentos que no nos aportan muchos nutrientes, estamos es una situación de riesgo para lesionarnos. A menudo las lesiones son impredecibles pero otras muchas pueden evitarse cuando tenemos buenas rutinas y hábitos. Mejorar la alimentación es, des de luego, uno de esos puntos del entrenamiento invisible que nos puede ayudar en este aspecto.

4) Posibilidad de sufrir carencias nutricionales.

Cuando consumimos productos ultraprocesados estamos dejando de comer otro tipo de productos como frutas, lácteos, verduras, pescado… Esto se llama desplazamiento negativo ya que estamos empobreciendo nuestra dieta y podemos sufrir carencias de vitaminas y minerales que pueden llevarnos a sentirnos fatigados, apáticos, con dolores musculares o incluso dificultad para dormir entre otros síntomas.

DESDE SPORTLIFE

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