Cuidado con los huesos: Hoy, fracturas óseas y su funcionamiento

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Y quién no se ha roto un hueso alguna vez. Aunque sea un poquiiito.
En mi caso particular, nunca un hueso largo, si un par de fisuras y algún que otro huesecillo que otro(de esos de la muñeca, un dedo del pie, etc).
Y ojo a los sobreentrenamientos y a los golpes tontos.
Vamossss!!!

 

Así funcionan… las fracturas óseas

Seguro que alguna vez una fractura ósea ha frenado un poquito tu vida, te explicamos aquí cómo se produce la reparación del hueso

Una fractura ósea es la pérdida de continuidad en el hueso o el cartílago que puede producirse por 3 razones: a consecuencia de traumatismos directos, la fuerza se genera sobre el lugar de la ruptura; o indirectos, cuando la fuerza que genera la ruptura está alejada del foco de la fractura; o por fatiga, cuando al fuerza se aplica de forma prolongada e intermitente en el tiempo.

Las fracturas óseas

El hueso es un tejido vido que, a pesar de ser duro y resistente, puede llegar a romperse. Tiene una elevada capacidad de regeneración. Tras la facatura, el organismo comienza a producir células y sustancias necesarias para reconstruir los tejidos con las mismas características que tenía el tejido antes de la lesión.

Composición del hueso:

El tejido óseo está formado por dos sustancias: 1. Oseina (proteína ósea) 30% 2. Sales de calcio, 70%

Principales tipos, (de menor a mayor gravedad)

  1. Fractura transversa: son fractura cuya trayectoria es perpendicular al eje mayor del hueso. Generalmente es provacada por un golpe directo.
  2. Fractura lineal: discurre en el mismo sentido del eje mayor de un hueso, sin que se mueva alguna parte del tejido óseo.
  3. Oblicua sin desplazamiento: es una rotura del hueso en diagonal. Suelen estar causadas por traumatismos directos (un gran impacto o gran peso en el hueso) o indirectos (mediante algún mecanismo de flexión del hueso).
  4. Fractura oblicua con desplazamiento: es una fractura oblicua en la que existe una separación de los extremos de la fractura.
  5. Fractura en espiral: tienen un elemento de rotación que discurre longitudinalmente en el hueso. Son fracturas poco frecuentes. Corren peligro de desplazarse solo con la fuerza de contracción que produce el músculo.
  6. Fractura conminuta: es una fractura grave, es como si se quebrar un cristal: el hueso se rompe en múltiples pedazos. Esta fractura se produce por fuerzas torsionantes, generalmente por traumatismos o golpes.
El hueso tiene una gran capacidad de regeneración cuando se produce la fractura

Crecimiento óseo

En los extremos de los huesos largos se ubica la epífisis, donde se producen las células cartilaginosas que se ordenan en columnas y que van empujando a las células más viejas hacia el interior del hueso.

  1. Las células cartilaginosas se dividen y aumentan su número.
  2. Las células se agrupan en columnas.
  3. Las células cartilaginosas se hacen más grandes.
  4. Se deposita calcio entre las células de cada columna
  5. Las células cartalaginosas maduras mueren
  6. Nuevas células (osteoblastos) se adhieren a las células calcificadas
  7. Se forman nuevos vasos sanguíneos que nutren al hueso

El cartílago epifisiario

El cartílago epifisiario se encuentra en los extremos del fémur, tibia, peroné, radio, cúbito y húmero.

Al correr

Ejercemos sobre los huesos una fuerza equivalente a 270 kg de peso.

Fases de curación

Primera fase:

Nada más producirse la fractura, hay una hemorragia abundante. Durante un periodo de varias horas se forma un gran coágulo sanguíneo o hematoma de fractura.

Segunda fase:

Se forma una red de tejido óseo esponjoso que une los bordes externos de los huesos, aparece un callo interno y un callo externo de cartílago y hueso que estabiliza los bordes externos.

Tercera fase:

El cartílago del callo externo es sustituido por tejido óseo y las protuberancias de hueso esponjoso unen los extremos fracturados. Se eliminan y sustituyen los fragmentos del hueso muerto

Cuarta fase:

En un primer momento se forma una protuberancia alrededor de la fractura. Con el tiempo, esta zona se remodelará y quedarán pocos signos de su presencia.

Cuidados de las fracturas

Además de la inmovilización, el cuidado de una fractura está relacionado con sus fases de curación.

Existen medicamentos, fármacos y sustancias que pueden trastornar el proceso de consolidación. Es importante evitar o modular la dosis de, por ejemplo, las quimioterapias o la cortisona.

Factores como la edad, los niveles de calcio del organismo o el correcto funcionamiento de las glándulas como la paratohormona pueden alterar la consolidación.

La localización de la fractura, debido a que las zonas menos irrigadas requerirán de mucho más tiempo para consolidar, como por ejemplo la cabeza femoral en los niños.

En casos de pseudoartrosis, donde el movimiento de los fragmentos óseos impide o retarda la consolidación, los huesos necesitan inmovilizarse para ser tratados, de lo contrario el movimiento lesionará al tejido nuevamente.

Las infecciones del foco de fractura: una fractura con infección no consolida. Es necesario atacar cualquier microorganismo o evitar la multiplicación de células patógenas en el foco de fractura.

La presencia de metástasis óseas u osteoporosis que debilitan y aumentan la probabilidad de fractura de los huesos. El estado previo del hueso es importante.

¿Sabías que…?

Los huesos se curan “haciendo callo”. Durante los primeros días que siguen a la fractura, el cuerpo forma un coágulo de sangre alrededor del hueso roto para protegerlo y aportar las células que necesita para curarse. Después se formará un área de tejido reparador alrededor del hueso, esto se llama callo y se encarga de volver a unir los extremos del hueso roto.

La sanación total del hueso tarda meses en producirse. Aunque a las 6 u 8 semanas el hueso ya suele estar curado de una forma bastante eficiente, aún tardará meses en lograr la fortaleza y curación total.

La fractura más común en la infancia es la de los huesos de antebrazo (radio o cubito) y el codo. Se estima que el 42% de los niños y el 27% de las niñas sufrirán una fractura ósea a lo largo de su niñez.

Un trozo de hueso puede soportar un peso de hasta 9 toneladas sin romperse, peso que sí sería capaz de destrozar un trozo de cemento del mismo tamaño.

Los bebés nacen con más huesos. Cuando nace un niño su esqueleto suele tener alrededor de 300 huesos, pero a medida que van creciendo estos se van ensamblando uno con otros hasta llegar a la cifra que tendrán de adultos, 206 huesos.

Tu cara está formada por 14 huesos. El cráneo humano se compone en total de 22 huesos y de ellos 14 forman nuestra cara, aunque la dureza de esta (tener cara dura) parece no estar relacionada con la fortaleza o no de sus huesos.

El hueso más pequeño del cuerpo mide alrededor de 3 mm. Este es el estribo y se encuentra en el oído medio y es uno de los encargados de transmitir las vibraciones auditivas.

17 kg pesa el esqueleto adulto y contiene 1 kg de calcio. Están compuestos en un 75% de agua.

 

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