Fisioterapia y dolor: ¿tienen que doler las sesiones de tratamiento?

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Buenos días otra vez en una soleada semana!

Este Artículo intenta discernir, en una lesión deportiva, si al acudir al fisioterapeuta y empezar con las sesiones de tratamiento, este ha de ser doloroso o no en la zona lesionada. Así pues, ¿Ha de ser doloroso el tratamiento?

Dentro de que fisioterapia, como profesión sanitaria que busca no hacer daño al paciente, es normal comprender que hay procedimientos, técnicas, movilizaciones… que generan dolor, dentro del proceso normal de la recuperación, por eso vamos a hablar un poco defisioterapia y dolor en las recuperación lesiones deportivas, ya sean a nivel aficionado o profesional.

En Vitónica hemos comentado las vías habituales acceder al fisioterapeuta para recibir tratamiento tras sufrir una lesión y también qué tipo de situaciones esperan en las sesiones de fisioterapia así, de modo general.

Regla del ‘no dolor’ en Fisioterapia

En la carrera, los profesores nos insistían mucho con la ‘Regla del no dolor‘ en el ámbito de la Fisioterapia, que se basa en que hay que tratar de no hacer daño al paciente en el sentido de evitar sufrimiento inecesario; el primum non nocere que tratará de aplicar siempre el personal sanitario, poniéndose en el lugar del paciente y buscando técnicas, métodos o procedimientos que resulten eficaces de la forma menos dañina posible (que ya bastante tiene el paciente con lo suyo).

Pero al tratar de ponerla en práctica, te das cuenta de que no es posible trabajar sin doloren una persona que está con algún tipo de dolor. Es más, algunas técnicas que aplicamos los fisioterapeutas son enérgicas y se basan en provocar algún tipo de respuesta orgánica que requiere de un estimulo intenso, que puede ser doloroso.

De ahí lo de “evitar sufrimiento innecesario” pues, en ocasiones, para conseguir la recuperación, es necesario cierto sufrimiento. Caso por ejemplo de técnicas como la técnicaEPI, de la punción seca, masaje deportivo, movilizaciones articulares en caso de recuperación de fracturas… En estas situaciones es muy probable que aparezca un dolor asociado al tratamiento, y eso no es malo, pero debe ser controlado.

Fisioterapia y dolor: tener claros los límites

Pero este conocimiento de que la recuperación de lesiones (sean leves o más importantes, y afecten a músculos, tendones, huesos…) suele conllevar la aparición de dolor genera que algunos pacientes valoren la evolución o el tratamiento por el dolor generado, y esto es ungran error.

Al igual que tener mucho dolor por agujetas después de hacer ejercicio no se relaciona con ejercicio bien realizado o que haya resultado muy productivo, salir “hecho polvo” de las sesiones de fisioterapia no indica que se haya trabajado mejor o de forma intensa para conseguir una mejor o más rápida recuperación.

Hay quien acude al fisioterapeuta “pidiendo que le hagan daño” (sí, así, literalmente) porque piensan que necesitan “que les den una paliza” (si, literalmente lo dicen así también) para recuperarse. También hay fisioterapeutas que consideran que si el paciente no suelta unas cuantas lágrimas es que no está poniendo de su parte para la recuperación… Nos encontramos de todo en todas partes.

Lo que está claro es que es vital la comunicación entre fisioterapeuta y paciente. El fisio debe explicar las técnicas, prodecimientos y sus consecuencias. Debe informar de si aparecerá dolor, y tratar de justificar el por qué es necesario.

Como paciente, es muy importante explicar las sensaciones. Describir el dolor (cuándo aparece o se calma, si dura en el tiempo o es momentáneo, si aparece horas después de haber hecho la sesión de fisioterapia…) para poder ir manejando el umbral del dolor y adecuar la recuperación para que sea más productiva.

En definitiva, en fisioterapia suele aparecer dolor por las técnicas aplicadas y porque estamos interviniendo sobre zonas lesionadas, pero hay que conocer los límites y características del dolor y establecer un diálogo para conocer cómo y por qué duele y cómo va variando el dolor, con el objetivo de ganar funcionalidad y recuperar la capacidad de volver a la actividad de ejercicio sin secuelas.

¿Y vosotros? ¿Sois de dar o recibir “palizas” en las sesiones de fisioterapia?

 

Desde Vitónica

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