Para pensar un poco en alimentación: ¿Son los productos naturales artificiales? Nada es natural

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Pues me temo que así es.
Y es así porque desde que el hombre dio el paso de cazadores-recolectores a agricultores-ganaderos, empezamos sin piedad a cruzar animales y plantas para conseguir su máximo rendimiento. y a eso no se le llama transgenico pero es y forma parte de ello.
Todo lo que hoy comemos es fruto y logro de múltiples experimentos con dicha planta o animal. Han dejado de ser naturales hace ya muchos años.

El problema real se está dando cuando la industria se apodera de determinadas etiquetas en su maximización marketiniana. Y con ello, las modas para maximizar las ventas y mantener nuestras emociones y razonamientos presos.
Ale, a leer un poco!

 

 

No todo lo natural es sano, y no todo lo artificial es perjudicial (y aquí tienes unos ejemplos)

Uno de los principales problemas con la publicidad de los productos alimentarios que tenemos ahora mismo es el uso de determinadas palabras que parecen significar una cosa pero en realidad no.

El término “natural” es uno de ellos. Hay miles de productos que llevan esa palabra en su empaquetado y con ello tratan de transmitir que son más sanos y mejores que los demás, tratando de asimilar “natural” a “saludable”.

Pero es una asimilación tramposa por distintos motivos.

Para empezar: nada es natural

Como lo oyes, nada. Porque si “natural” es “tal y como está en la naturaleza”, pocas cosas comemos a día de hoy que cumplan ese requisito. Y si estás pensando en la fruta fresca, las verduras del mercado o la carne ecológica, en realidad también estás equivocado.

Esas frutas, verduras y carnes no se parecen en nada a las que esas plantas y animales producirían si no hubiesen pasado miles de años siendo seleccionadas, modificadas y mejoradas

Esas frutas, verduras y carnes no se parecen en nada a las que esas plantas y animales producirían si no hubiesen pasado miles de años siendo seleccionadas, modificadas y mejoradas por el ser humano, desde las técnicas y procedimientos artesanales de los primeros agricultores al plantar solo aquellas que daban frutos más grandes hasta las actuales tecnologías genéticas que mezclan distintas variedades para obtener cultivos resistentes a plagas y sequías.

Por eso querer vender algo como “natural” es un truco de marketing del que ya no deberíamos fiarnos del todo. Porque está tratando de evocar en nosotros una idea bucólica que está bastante lejos de la realidad.

¿Es que todo lo natural es sano?

Pero si aceptamos que vale, de acuerdo, algunos productos son “naturales” entendiendo natural como algo que tiene un mínimo procesamiento industrial… ¿acaso todo lo natural es sano?

Porque no hay nada más natural que el arsénico, o la toxina botulínica, o los rayos X, o la seta Amanita muscaria… Todos estos elementos se producen de forma habitual en la naturaleza.

La neurotoxina botulínica, de hecho, es uno de los venenos más poderosos que se conoce, y la produce de forma natural una bacteria llamada Clostridium botulinum. El arsénico es un elemento químico altamente tóxico conocido desde la antigüedad y utilizado habitualmente como veneno, y que se encuentra fácilmente en la atmósfera terrestre, en el suelo y en el agua. La Amanita muscaria es esa seta roja de puntos blancos que podemos ver a menudo en los dibujos animados, y es solo uno de los cientos de tipos de setas y hongos que nadie debería comer

¿Sigues pensando que lo natural es más sano?

Lo industrial no es perjudicial

Al contrario ocurre lo mismo. Pensamos que cualquier alimento que haya pasado por un procedimiento industrial o artificial es de partido menos saludable, pero tampoco es así. El uso de aditivos alimentarios y de procesos de conservación ha permitido que los alimentos se conserven más, y por tanto puedan transportarse a más sitios y así estén al alcance geográfico (y económico) de mucha más gente, ampliando sus opciones alimenticias.

Un ejemplo son los conservantes, que impiden que los alimentos se deterioren y los microorganismos proliferen en ellos durante más tiempo. Gracias a ellos, todo tipo de productos alimentarios (preparados de frutas, verduras, carnes, lácteos, etc.) se mantienen más tiempo en buen estado y no nos hacen enfermar.

Lo mismo ocurre con los antioxidantes, que impiden que la oxidación natural del propio producto ocurra antes, y así el alimento se mantiene más tiempo.

Mejor pensar en frescos vs. procesados

En Vitónica siempre os animamos a reducir el consumo de alimentos procesados y decantaros por los frescos, y aquí no vamos a hacer una excepción. Los alimentos procesados contienen más sales, azúcar y grasas de baja calidad. Pero no caigáis en ese error de pensar que el problema es la diferencia entre “natural”/ “artificial”, porque como ya hemos explicado, esa diferencia no tiene base.

 

DESDE VITONICA

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